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Convertirnos en discípulos de Jesús

Tiempo ordinario – Ciclo C

Convertirnos en discípulos de Jesús no es una búsqueda ideológica, es un camino interior. No es buscar doctrina, es una experiencia mística. No es conocerlo desde fuera, es escucharlo en lo más profundo de nuestro ser.

¿Cómo despertar en nosotros el deseo de convertirnos en discípulos de Jesús? Lo primero es reconocer que tengo algo que aprender y que todavía ignoro: ¿Cuál es el sentido último de mi existencia? ¿Quién soy yo realmente? ¿Qué es acertar en la vida? Lo segundo es intuir que de Jesús puedo aprender algo que todavía desconozco, pero que necesito cada vez más para enfrentarme a mi vida día a día. Además, para convertirme en discípulo de Jesús he de salir de mí mismo y de mi pequeño mundo para dar pasos hacia el encuentro interior con él.

Si lo hacemos, nos encontraremos con una experiencia nueva: empezaremos a escuchar con él el misterio de nuestra existencia. Descubriremos que podemos establecer con Jesús una relación única, diferente a otras. Una relación que empieza a cambiar nuestra manera de entender la vida entera.

José Antonio Pagola
Jesús, Maestro interior. 1. Introducción, 59-61

13 Tiempo ordinario – C (Lucas 9,51-62)

Evangelio del 26 / Jun / 2022

Publicado por Coordinador – Mario González Jurado

evangelioPagola

UN CRISTIANISMO DE SEGUIMIENTO
 
En tiempos de crisis es grande la tentación de buscar seguridad, volver a posiciones fáciles y llamar de nuevo a las puertas de una religión que nos «proteja» de tanto problema y conflicto.
Hemos de revisar nuestro cristianismo para ver si en la Iglesia actual vivimos motivados por la pasión de seguir a Jesús o andamos buscando «seguridad religiosa». Según el conocido teólogo alemán Johann Baptist Metz, este es el desafío más grave al que nos enfrentamos los cristianos en Europa: decidirnos entre una «religión burguesa» o un «cristianismo de seguimiento».
Seguir a Jesús no significa huir hacia un pasado ya muerto, sino tratar de vivir hoy con el espíritu que le animó a él. Como ha dicho alguien con ingenio, se trata de vivir hoy «con el aire de Jesús» y no «al viento que más sopla».
Este seguimiento no consiste en buscar novedades ni en promover grupos de selectos, sino en hacer de Jesús el eje único de nuestras comunidades, poniéndonos decididamente al servicio de lo que él llamaba reino de Dios.
Por eso, seguir a Jesús implica casi siempre caminar «a contracorriente», en actitud de rebeldía frente a costumbres, modas o corrientes de opinión que no concuerdan con el espíritu del Evangelio.
Y esto exige no solo no dejarnos domesticar por una sociedad superficial y consumista, sino incluso contradecir a los propios amigos y familiares cuando nos invitan a seguir caminos contrarios al Evangelio.
Por eso, seguir a Jesús exige estar dispuestos a la conflictividad y a la cruz. Estar dispuestos a compartir su suerte. Aceptar el riesgo de una vida crucificada como la suya, sabiendo que nos espera resurrección. ¿No seremos capaces de escuchar hoy la llamada siempre viva de Jesús a seguirlo?
José Antonio Pagola
 

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